¿Cómo fomento la autoestima de mi hijo?

By in Autoestima, Hijos, Padres

Queremos lo mejor para nuestros hijos. Y ayudarles a desarrollar una fuerte autoestima es una de las tareas más importantes de la paternidad. Según la psicóloga americana Judith Mckay, el niño con una buena autoestima tiene muchas probabilidades de ser un adulto feliz y exitoso. La autoestima es el escudo que protege a los niños contra las drogas, el alcohol o la delincuencia.

Por tanto, en esta tarea, los padres seguimos siendo las personas más importantes para fomentar la autoestima de los hijos.
De la sonrisa de los padres, el niño aprende que es encantador, de sus caricias y abrazos, que está seguro, de la respuesta al llanto, que es importante. Y éstas son las primeras lecciones sobre su valía y las bases de la autoestima.
Pero para criar niños socializados y maduros con una sólida autoestima, se exige algo más…cuidar al hijo, cuidar de uno mismo y cuidar las pautas de comunicación. Vamos a profundizar más en esto:

  • Mira profundamente a tu hijo. A veces miramos al ideal de cómo queremos que sea y esto nos impide ver sus capacidades y dones que le permite ser auténtico y por ello no necesita ocultarse por miedo a ser rechazado.
  • Fíjate en lo positivo que hay en él. Sus intereses y destrezas, díselo abiertamente y dale oportunidad de mostrarlo con frecuencia.
  • Comprende lo negativo. Sin juzgarle. Mejor pregúntate, ¿qué necesidad está expresando con esta conducta?¿expresa alguna cualidad positiva en ella?, ¿cómo puedo ayudarle a expresar más positivamente esa cualidad?.
  • Escúchale. Cuando te detienes y le escuchas con atención, le estás diciendo: “Eres importante. Lo que me dices me interesa. Tú me interesas”.
  • Acepta sus sentimientos negativos. También él los tiene. Aunque sea doloroso escuchar que odia a su hermano o que está muy enfadado contigo, normalízalo y analiza las causas de esos sentimientos. Para ayudarle, puedes compartir alguna situación propia en la que te sientas identificado con él.
  • Observa cómo le hablas. Qué tono utilizas al corregirle o al elogiarle. Fíjate en la comunicación no verbal que acompaña a ese tono. Y analiza el feedback que recibes de él.
  • Ponle límites. Aunque éstos les sean desagradables muchas veces, lo que transmiten es “te los pongo porque me importas verdaderamente”.
  • Dale la oportunidad de hacer las cosas bien. Que pueda experimentar la certeza de “soy capaz”.
  • Implícale en la resolución de problemas. A modo de “lluvia de ideas”, proponle la solución de conflictos familiares comunes como por ejemplo, el uso del móvil, hora de irse a la cama, ponerse a estudiar, etc.
  • No asumas las consecuencias de sus actos. Esto les enseña el sentido de la responsabilidad de todo aquello que hacen.
  • Permítele ser autónomo. Y confía en él. Esto le hará crecer e ir madurando.
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