¿Cómo combatir la autoexigencia?

¿Cómo combatir la autoexigencia?
11 de febrero de 2026 María Nistal

Todos tenemos un discurso interno cuando nos relacionamos con el mundo, con los demás y con nosotros mismos. La forma de hablarnos influye profundamente en cómo vivimos ciertas situaciones. Por ello, es vital pararnos a pensar en cómo nos hablamos y preguntarnos si tendemos a ser autoexigentes. ¿Cómo me hablo ante el reto? ¿ante una decisión importante? ¿y si cometo un error o un fallo?

La autoexigencia está presente en muchas personas que acuden a consulta, ya que provoca un gran sufrimiento en la persona y puede estar relacionada con distintos síntomas psicológicos (ansiedad, depresión, obsesiones, adicciones, etc.). Quizá la hayas escuchado nombrar de otras maneras: ser intolerante a la frustración, vivir con miedo al fracaso o a fallar, tener el síndrome del impostor, o ser rígido o perfeccionista.

¿Cómo puedo saber si soy autoexigente? Párate a pensar si cumples alguna de las siguientes características:

  • Eres una persona controladora y rígida.
  • Te bloqueas cuando tienes que tomar una decisión complicada.
  • Realizas sobreesfuerzos para no equivocarte o fracasar en sus acciones.
  • Te genera ansiedad la idea de poder equivocarte y vives en modo alerta.
  • No toleras el malestar emocional que te genera un error.
  • Te hundes y machacas cuando cometes una equivocación.

Una vez tomas conciencia de tu propia autoexigencia es importante comprender el origen de esta, y no caer en la autoexigencia al cuadrado: querer eliminarla cuanto antes o macharte por ella. Seguramente este discurso interno sea fruto de tu historia personal. Ahora párate a reflexionar ¿Por qué soy así? ¿De dónde viene mi autoexigecia? Puede que:

  • En tu infancia no se te haya permitido equivocarte (directa o indirectamente), o se te ha alagado o mirado unicamente cuando has hecho las cosas bien.
  • Tus personas de referencia también hayan sido autoexigentes.
  • Hayas tenido que asumir un rol de responsabilidad y exigencia desde pequeño como mecanismo de defensa ante una situación vivida como descontrol.
  • Te valores a ti mismo en función de los resultados (laborales, personales, académicos) que obtengas.
  • Tiendas a hacer una mala o exagerada interpretación de la realidad y sus consecuencias.

Ahora que sabemos el origen de esta manera de mirarnos podemos pasar a la acción. ¿Cómo puedo ser menos rígido? ¿Tolerar mejor los fallos? ¿Tener una mirada más amable hacía mí? Es importante que aumentes tu tolerancia al error o la imperfección con pequeños actos: llegar 10 minutos tarde, no salir perfecto de casa, entregar algo del trabajo no tan bien como te gustaría, o cometer un pequeño error social. También puede ayudarte iniciar un diario amable: ¿Qué equivocaciones he cometido hoy? ¿Qué mirada he tenido hacia mí mismo? ¿Me puedo abrazar o perdonar en esos fallos?. Y por último, puedes interiorizar las siguientes claves para combatir la autoexigencia:

  • Todos tenemos derecho a equivocarnos.
  • Es imposible controlarlo todo. No todo depende de mí.
  • Soy humano y por tanto imperfecto.
  • Cometer errores no es fracasar.
  • Considera los errores como una oportunidad de aprendizaje.
  • Ten una mirada amable para ti, abrázate en los errores.
  • Yo soy valioso más allá de si fallo o no.

La vida seguirá poniéndote frente a momentos de reto, adversidad o fracaso, y eso no significa que tu valía personal esté en juego. Cada persona tiene un valor inmenso, independientemente de sus logros. Por eso, si quieres ser feliz se amable contigo y permítete equivocarte.

María Nistal

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