Testimonios

  • Mi experiencia con Merche fue fabulosa. Recuerdo que el inicio fue duro pero con su guía no tardé en ver resultados. Las herramientas adquiridas se recuerdan y aparecen en los momentos de la vida en las que se necesitan. ¡Solo me arrepiento de no haber tomado la decisión de empezar con la terapia antes!

    Ana
  • Cuando tuve mi primer ataque de ansiedad, no fui consciente de lo que me pasaba. De repente no era dueña de mi misma, estaba mareadísima, el pecho me pesaba tanto que no podía respirar, casi ni hablar.

    Nunca me había encontrado así antes, pero llevaba ya un tiempo mal. La presión en el pecho era algo habitual desde hacía algunos meses, pero lo achacaba al cansancio acumulado. Los mareos
    también eran casi parte de mi rutina, pero normal, entre lo poco que dormía y lo mal que comía… Y el nudo en la garganta, bueno, ni idea de porqué lo tenía, pero ahí estaba.
    No me di cuenta de que necesitaba ayuda hasta el segundo ataque. Fue tan fuerte que acabé en urgencias, y ahí me dieron un diagnóstico: ansiedad. Fue un alivio.. Vale, ansiedad, eso ahoraestá de moda, lo tiene muchísima gente, no estoy loca, algo me estaba pasando.
    Me habían hablado de lo importante que es encontrar un psicólogo con el que te sientas a gusto, del que te fíes. Vi a 3 o 4 psicólogas hasta encontrar a María, que fue la que me transmitió más confianza.
    Cuando empecé la terapia con María llegó el primer mensaje tranquilizador: “no te puede pasar nada malo durante un ataque”. Casi lloré al escucharlo. Quién lo hubiera dicho, si parece que se te va a salir el corazón en cualquier momento!  Luego vino la explicación de lo que era la ansiedad.
    ¡De repente sabía lo que me estaba pasando y entendía por qué! Recuperar el control en ese sentido fue el segundo peldaño.
    Seguimos con las técnicas y medidas para frenar los ataques y prevenirlos. Me sorprendió la sencillez de las medidas, nada raro, pequeñas cosas muy fáciles que mejoran muchísimo tu día a día.
    Y a día de hoy, mucho mejor. Eso no quiere decir que ya puedo dejar de mirarme. Sigo con mis técnicas de relajación y mis medidas preventivas. Pero ya no hay dolores, ni mareos, ni falta de aire. Y la verdad es un gustazo estar así después de tanto tiempo. Casi se me olvida lo que esencontrarse bien y es genial volver a sentirlo.
    C.
  • Hace no mucho estaba con mi novio, me propuso coger el coche para darme una primera clase “light” de conducir, en una zona descampada, sin ningún tipo de riesgo… No es que esto sea muy correcto, pero yo, desde hace años, pensaba que jamás cogería un coche, que eso era demasiado para mí y se me daría mal; siempre he pensado que yo nunca me matricularía, y mucho menos coger el coche con alguien desconocido en las clases, pero que con algún conocido tampoco, por si se daba cuenta de que era mala conductora. También pensaba que no iba a saber aprender…  vaya, con mucho bloqueo al respecto. ¡Y me sorprendí diciendo que sí a la primera! ¡Sin miedos! abierta a probar, lo hice y me fue genial, en cuanto pueda me matriculo para sacarme el carné.

    Me puse muy contenta, me acordé del tiempo que estuve en terapia, de Merche, la psicóloga que me acompañó en el proceso y experimenté un gran sentimiento de gratitud. De pronto, me vi ahí, sentada frente a mi terapeuta, y recordando tantos bloqueos, miedos y angustias  que, entre ella y yo, tratábamos de deshacer, combatir con ese gran dragón invisible que es la ansiedad. Y pude ver, con distancia, cuántas cosas he podido superar y que, aunque en su día costó trabajo hoy puedo hacerle frente. Me sorprendo a mí misma superando los retos, adaptándome a los cambios y sin miedo a crecer.

    Rocío
  • Hola, mi nombre es María y mi historia se puede titular una adolescencia robada. Me explico:

    Soy la mayor de varios hermanos y crecí con la responsabilidad y la culpa, cada una de una mano.
    Mientras que sacaba buenas notas, tenia amigas, trabajaba a la vez que estudiaba, no daba problemas, vaya la niña 10! Solo había un muro de separación con mi familia que se iba forjando poco a poco…
    Cuando terminé la carrera, como era de esperar en mí, al día siguiente de hacer el último examen tenía ya un trabajo profesional…Y ahí empezaron los problemas: La autoexigencia crecía dentro de mí, la responsabilidad se había convertido en una hiperresponsabilidad y una enfermedad mental llamada ansiedad llamó a mi puerta.
    Sin embargo, mi orgullo y deseo de ser perfecta me impedían ver que me estaba rompiendo.
    Profesionalmente crecía y crecía….llegando a puestos de alta responsabilidad bastante joven, me independicé…pero no estaba satisfecha….
    Fue entonces cuando accedí a que María me echase  una mano… al principio acudía a las terapias bastante reacia ya que para mí suponían un símbolo de debilidad el tener que ser ayudada. Pero la ansiedad se convirtió en depresión y ya sí que me di cuenta que tenía un problema, al que se le unió el TCA (trastorno de conducta alimentaria) … Y entonces…dejé de ver las terapias como un castigo a verlas como una ventana donde recibía un  poco de luz sobre mi vida para aclarar las cosas.
    Ahí vi el rumbo que tomaba mi vida, los pilares en los que se sustentaba no eran los correctos… había construido un castillo de naipes…, y para tener una vida plena hace falta un castillo de verdad… y para eso recibí su ayuda.
    Poco a poco y sin agobios iba viendo las áreas en las que fallaba y tomando decisiones sobre cambios de estilo de vida, cambios de profesión, cambios de rolle en mi familia,… y cada vez la hiperresponsabilidad y el perfeccionismo fueron llegando a niveles mas normales.
    Aún a día de hoy acudo a terapia porque me queda mucho por andar pero sé que sin esa ayuda de María estaría perdida.

    Gracias Psicoalegra por darme una oportunidad de tener una madurez provechosa.

    María
  • Yo no había ido a un ningún psicólogo y después de 5 años no he vuelto, esto es importante.

    Yo di con una buena psicóloga, recomendado por una persona que me quería mucho y era también psicóloga.

    Cómo explicar lo que significó para mi ir al psicólogo…diría mejor ir a la psicóloga Merche Castilla.

    Creo que no todo el mundo tiene vocación… porque no por tener un título puedes ser bueno en tu labor. Aclarado esto, el proceso terapéutico para mí fue un antes y un después en mi vida. Son momentos que uno tiene como un hito en su vida, de crecimiento personal, de subir un escalón en lo referente al equilibrio personal y maduración.

    Me sirvió, porque siempre he dicho que yo me había trabajado mucho, soy profesor de religión, la fe y la iglesia me habían ayudado a conocerme, pero era como si tuviera todas las piezas de un puzzle desordenadas y necesitaba que me ayudaran a ponerlas en orden, para ver con más claridad el paisaje que tenía enfrente, que no era otro que yo mismo.
    En fin, la primera consulta ya fue muy terapéutica para mí, porque Merche me hizo saber qué tres puntos tenía que trabajar.
    No duró mucho el tratamiento, creo que unos cinco meses. Esto me pareció muy honrado por parte de mi psicóloga, no alargar demasiado el tratamiento y darme las armas para yo poder seguir combatiendo.  Lo importante es que, aunque hubo luego un par de meses de seguimiento, pude seguir yo e ir con mi propio andar sabiendo que si caigo me puedo levantar y hay quien me puede ayudar.
    En fin, creo que los ejercicios que practiqué me siguen resonando… mis derechos y los derechos de los demás.
    Mi experiencia fue tan grata y sanadora que me ayudo a quererme bien.
    He recomendado a esta terapeuta a mucha gente, porque pueden tener una gran ayuda y poder edificar su vida con una buena cimentación, terminar su “puzzle” y verlo realizado, ya que, muchas veces, nuestra propia vida es un desorden de piezas.
    B.
  • Voy a intentar expresar lo mejor posible lo que ha significado para mi haberte encontrado, Merche.

    Cuando llegué el primer día a tu consulta me encontraba completamente perdida de mí misma, había perdido toda la confianza y seguridad que cada persona tiene de sí misma, eso creo. Estaba asustada de todo, incluso de mí.

    No sé muy bien cómo se llega a ese punto pero de pronto sin darte cuenta, ni ser consciente,  estás dentro de un pozo profundo y ni siquiera alcanzas a ver la salida.

    Tú fuiste capaz de llegar hasta mí y sacarme de ese agujero en el que estaba. No es tarea fácil… Me enseñaste a organizar mis sentimientos, mis pensamientos, a encontrarme, a sentirme segura de mí misma. A vencer ese NO que siempre me anulaba y que yo me imponía por temor a los demás, por agradar a los demás, siempre pensando en los demás y olvidándome de mí. Qué cosas…¿verdad? Cómo pude llegar a ese punto de castigo.

    Ahora, gracias a ti, puedo escribir esto, estoy al otro lado de ese sitio oscuro y doloroso. Tú me guiaste salir de ahí y me enseñaste a quererme. Ojo, nunca bajo la guardia, la vida nos pone a prueba y cada día que pasa es un nuevo aprendizaje.

    Me enfrento a situaciones en las que a lo mejor quieren empezar a salir mis temores, mis inseguridades, y si empiezo a tambalearme no me importa, no me asusta, te saco rápidamente de mis recuerdos. Siempre te llevo presente y así me siento fuerte.

    Me  enseñaste a estar donde estoy, y no quiero olvidarme de todo lo que me has dado.

    Esta es mi experiencia y el resultado de haber pasado por la consulta de Merche!

    Es una experiencia muy positiva, que hace mucho bien y que recomiendo encarecidamente a todo el mundo.

    Y yo, tengo claro que me siento mucho más segura sabiendo que estás ahí.

    Te agradezco muchísimo todo lo que has hecho por mí Merche, por sacarme de ese pozo.

    Elena